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CORODEX

CELSIUS

Corticosteroide.

Descripción.

Glucocorticoide sintético, 20 a 30 veces más potente que la hidrocortisona por unidad de masa. Lo caracteriza el hecho de que prácticamente no induce retención hidrosalina.

Composición.

CORODEX Comprimidos: cada comprimido: dexametasona 1mg. CORODEX 8 comprimidos: cada comprimido: dexametasona 8mg. CORODEX 20 Comprimidos: cada comprimido: dexametasona 20mg. CORODEX Gotas: cada ml de solución: dexametasona (como 21 fosfato disódico) 1mg. CORODEX Inyectable: cada ampolla de 1ml: dexametasona (como fosfato disódico) 4mg.

Farmacocinética.

Por vía intravenosa e intramuscular, el comienzo de acción es rápido; por vía oral, la absorción es casi total, y el pico de acción se alcanza en 1 a 2 horas después de ingerir el comprimido. Circula mayoritariamente unido a proteínas, siendo su vida media en plasma, de 3 a 4,5 horas, y a nivel tisular, 36 a 54 horas, perteneciendo por lo tanto al grupo de los glucocorticoides de acción prolongada. La biotransformación se cumple primariamente a nivel hepático, y también renal y tisular. Los metabolitos inactivos se excretan por vía renal.

Indicaciones.

CORODEX se utiliza, a dosis fisiológicas, como terapia de sustitución hormonal; a dosis farmacológicas, como antiinflamatorio, como inmunosupresor, como antianémico durante quimioterapia, como tratamiento de shock y en procedimientos diagnósticos.

Dosificación.

La dosis, tiempo de utilización y vías de administración son muy variables, dada la diversidad de situaciones clínicas, de respuesta terapéutica y de tolerabilidad. En general, se recomienda el uso de las menores dosis efectivas, alcanzadas progresivamente; la utilización durante el menor tiempo posible y la aplicación local. Sin embargo, en situaciones de emergencia y otras situaciones clínicas especiales, puede ser necesario el uso de dosis altas o durante períodos prolongados (incluso de por vida, en estados de insuficiencia suprarrenal) o las vías sistémicas (orales o parenterales). En general, en el adulto el tratamiento con CORODEX se realiza con una sola administración diaria, en las primeras horas de la mañana, para lograr la mínima inhibición del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal. Por ser un corticoide de acción prolongada, la administración en días alternos no tiene ventajas sobre la administración diaria, y no se recomienda. Las dosis orales se ingerirán preferiblemente con alimentos. Las inyecciones intramusculares se administrarán en la región glútea profunda, cambiando de lugar cuando deben repetirse. Conviene evitar las inyecciones en el deltoides, por la mayor frecuencia de atrofia local. Las inyecciones intraarticulares no deben repetirse con frecuencia mayor a una cada tres semanas. Después de su aplicación en articulaciones que soportan peso, es conveniente el reposo de las mismas por 24-48 horas. La desaparición del dolor que muchas veces se logra con la inyección intraarticular, no debe inducir al paciente a sobreexigir la articulación. Los comprimidos de CORODEX de 1 y 8mg permiten la adecuada posología oral en la mayoría de las situaciones clínicas. Los de máxima concentración (20mg) facilitan la administración de las grandes dosis de dexametasona que se requieren en los siguientes casos: púrpura trombótico trombocitopénico (20 a 120mg/día); edema cerebral sucundario a tumores intracraneanos (30-60mg/día); púrpura trombocitopénica inmune (40mg/día); anemia hemolítica autoinmune (20mg/día); casos graves de colitis ulcerosa (20mg/día). Dosis pediátrica: en pediatría, CORODEX se utiliza fundamentalmente como terapéutica de urgencia, siendo su indicación más común la prevención y tratamiento del edema glótico de la laringitis aguda edematosa. La dosis recomendada es de 0,087 a 0,333mg/kg/día (promedio: 0,166mg/kg/día). Expresado en gotas de CORODEX Solución oral, ello equivale a la administración diaria de 4 gotas por kg de peso (dosis promedio) con un margen de variación de entre 2 y 8 gotas diarias por kg de peso corporal. Se recomienda fraccionar la dosis diaria total en tres o cuatro tomas. El tratamiento no debe extenderse por más de algunos días.

Contraindicaciones.

A dosis fisiológicas, de sustitución, la dexametasona no tiene contraindicaciones. A dosis farmacológicas, deberá evitarse en las siguientes situaciones: en niños y adolescentes: todos los corticoides pueden inhibir el crecimiento; de ser imprescindible su uso, deberán utilizarse los de acción corta o intermedia. Sólo se puede utilizar CORODEX en situaciones de emergencia o por muy breve tiempo. En inyección intraarticular: previo a artroplastia de la articulación en cuestión, por el riesgo de favorecer procesos infecciosos; por la misma razón, si hay o hubo previamente una infección periarticular; en pacientes con trastornos de la crasis, por el riesgo de hemorragia intra o extraarticular; si existe evidencia de osteoporosis yuxtaarticular no secundaria a artritis, pues puede exacerbarse; si la articulación a tratar se considera inestable o si existe fractura intraarticular. En uso sistémico como profilaxis del síndrome de distrés respiratorio neonatal: ruptura prematura de membrana y/o amnionitis; insuficiencia placentaria; enfermedades de la gestante como sangrado uterino, infecciones (en especial tuberculosis o por virus herpes II en fase activa), queratitis (a menos de cobertura antimicrobiana).

Efectos colaterales.

Estos efectos son poco comunes cuando se utilizan dosis fisiológicas (de sustitución). A dosis farmacológicas, la probabilidad de presentar reacciones adversas aumenta fundamentalmente con la duración del tratamiento y con la frecuencia de administración, y sólo en grado menor, con la dosis utilizada. Los efectos sistémicos de las inyecciones locales son poco frecuentes, pero no deben descartarse. Cardiovasculares: arritmias cardíacas tras inyección intravenosa rápida. Edema. Hipertensión. Dermatológicos: acné, estrías, enrojecimiento facial, aumento del vello facial o corporal, aumento de la sudoración, dificultades de la cicatrización, aumento o disminución de la pigmentación. Embarazo: los corticoides atraviesan la placenta. El uso de CORODEX, administrado a la madre antes del parto, para prevenir el síndrome de distrés respiratorio en el prematuro, no genera inconvenientes en el ulterior desarrollo del neonato (ver Precauciones). Los niños cuyas madres recibían dosis fisiológicas (de sustitución) de CORODEX durante su gestación no muestran alteraciones vinculables a dicho tratamiento. Los niños recién nacidos cuyas madres recibieron dosis farmacológicas significativas de corticoides durante el embarazo, deberán ser evaluados en cuanto a si presentan signos de hipoadrenalismo y, en ese caso, si precisan terapia corticoidea de sustitución. También podría existir un incremento del riesgo de insuficiencia placentaria, menor peso al nacer o parto prematuro. No se han corfirmado efectos teratogénicos. Endocrino-metabólicos: síndrome de Cushing, hiperglucemia, diabetes mellitus, irregularidades menstruales, disminución de captación de iodo radiactivo y de la respuesta de TSH a TRH, hipopotasemia, aumento del colesterol y de triglicéridos plasmáticos. Fertilidad: se desconoce si afecta la fertilidad. Gastroenterológicos: aumento del apetito, dispepsia, náuseas, vómitos, úlcera péptica, perforación intestinal, pancreatitis. Hematológicos: disminución del número de linfocitos, monocitos, basófilos y eosinófilos; aumento de polimorfonucleares; aumento o disminución de las plaquetas. Inmunoalérgicos: reacciones alérgicas (generales o locales); disminución de la resistencia a las infecciones (ver Precauciones); supresión de la respuesta cutánea en los tests de tuberculina, histoplasmina y alérgenos. Lactancia materna: el pasaje de los corticoides a la leche materna es de bajo porcentaje. No se han encontrado efectos adversos sobre el lactante con dosis equivalentes a 1mg/día de CORODEX. Si se utilizan dosis mayores, es recomendable suspender el amamantamiento por el riesgo de efectos adversos sobre el crecimiento y sobre la producción de esteroides endógenos en el niño. Locales (próximas al sitio de inyección): sensación dolorosa o quemante, infección, reacciones alérgicas, atrofia cutánea o subcutánea, formación de cicatrices, desgarro tendinoso. Neurológicos: mareos, cefaleas, convulsiones (tras inyección intravenosa rápida), miopatía por esteroides. Reducción de la captación de Tc 99 en la gamagrafía cerebral. Oculares: cataratas, pérdida súbita de la visión en ocasión de inyecciones en las regiones de cabeza o cuello. Osteoarticulares: osteoporosis, necrosis epifisaria avascular. Psíquicos: euforia, depresión, ideación paranoide, alucinaciones, confusión mental; estos efectos son de aparición precoz -dos días a dos semanas- y se relacionan sobre todo con el uso de dosis elevadas. Nerviosismo: inquietud, trastornos del sueño. Los glucocorticoides pueden inducir abuso o dependencia.

Precauciones.

Se debe recordar que los glucocorticoides determinan disminución de la resistencia a las infecciones (incluso en tratamientos breves, pero con dosis elevadas; también en el período inmediato posterior a la retirada del fármaco). No se administrarán vacunas a virus vivos sin valorar el estado inmunológico de una paciente que recibe corticoides, debido al riesgo de que la persona contraiga la enfermedad a partir de la vacuna, o de que no desarrolle adecuadamente anrticuerpos. Tener presente, además, que los glucocorticoides pueden enmascarar síntomas de los procesos infecciosos. Se debe atender al balance riesgo vs. beneficio en las siguientes situaciones: ancianos: estos pacientes tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión, y los de sexo femenino, además, están propensos al desarrollo de osteoporosis. Mujeres amamantando: dado el bajo porcentaje de excreción por la leche materna, las dosis fisiológicas o las dosis farmacológicas bajas de corticoides no parecen producir efectos adversos en el lactante. Sin embargo, a dosis mayores, debería considerarse la suspensión de la lactancia por la posibilidad de que aquellos aparezcan (fundamentalmente, inhibición del crecimiento y de la producción de esteroides endógenos). Infecciones virales, bacterianas o micóticas sistémicas: si no están controladas con inmunoterapia o tratamiento específico. Esta precaución es especialmente válida con relación a la varicela o el sarampión, tanto en pacientes cursando la enfermedad, convalecientes, o que han estado recientemente expuestos a contagio. El tratamiento con glucocorticoides puede favorecer una generalización de la infección, potencialmente fatal; si un paciente recibiendo CORODEX se expone a contagio, debe valorarse la posibilidad de utilizar inmunoglobulina, o si enferma de varicela, indicarle antivirales. También en los pacientes con antecedentes de tuberculosis se recomienda quimioprofilaxis por la posibilidad de una reactivación. Los pacientes con infección por VIH pueden requerir tratamiento con glucocorticoides como parte de las medidas terapéuticas, pero debe tenerse en cuenta el riesgo incrementado de candidiasis, herpes simple o infecciones oportunistas. Herpes bucal u ocular (éste puede agravarse hasta una perforación de córnea). Insuficiencia o enfermedad cardíaca, e hipertensión (posibilidad de retención hídrica, aunque la dexametasona tiene escasa actividad mineralocorticoide). Ulcera péptica (aumento del riesgo de sangrado). Litiasis o insuficiencia renal (retención hídrica; riesgo incrementado de necrosis avascular en los pacientes bajo diálisis). Hipoalbuminemia (aumenta la fracción libre del fármaco, por lo que debe comenzarse el tratamiento con dosis menores al estándar). Insuficiencia hepática (riesgo aumentado de toxicidad del fármaco, especialmente si existe hipoalbuminemia). Glaucoma de ángulo abierto (puede incrementar la presión intraocular). Diabetes mellitus (puede ser activada o exacerbada). Osteoporosis (puede agravarse). Hiperlipidemia (puede exacerbarse). Psicosis; trastorno bipolar (aumento del riesgo de descompensación). Si se debe aplicar una inyección intravenosa rápida, deben estar disponibles medidas de reanimación, por el riesgo de arritmias cardíacas, shock anafiláctico o convulsiones. En el momento de suspender un tratamiento prolongado con CORODEX debe preferirse una retirada lenta y gradual para no exponer al paciente a un síndrome de insuficiencia suprarrenal, potencialmente grave, o a un síndrome de abstinencia (dolor abdominal o dorsal; cefaleas, mialgias, artralgias (sin aumento de la velocidad de eritrosedimentación), fatiga, cansancio, debilidad, febrícula, náuseas, vómitos). Si el paciente recibe insulina o hipoglucemiantes orales, debe recordarse que al retirar un medicamento como CORODEX, que podía estar antagonizando el efecto de aquellos, podría producirse hipoglicemia. Si un paciente que recibe CORODEX está o estará expuesto a stress psíquico o físico severo (infecciones importantes, traumatismos, cirugía general o dental, etc.) debería recibir un incremento de la dosis antes, durante y por un tiempo después de dichas situaciones. Los siguientes controles pueden ser necesarios durante el tratamiento con CORODEX: glicemia, glucosuria, tolerancia a la glucosa (en pacientes con diabetes mellitus o predispuestos). Estado nutricional (los corticoides promueven el catabolismo de las proteínas, por lo que puede ser necesario incrementar el aporte de las mismas). Función del eje hipotálamohipófiso-adrenal (sobre todo en tratamientos prolongados, a altas dosis, tanto durante el uso del fármaco como después de retirarlo). Debe recordarse que la recuperación completa del funcionamiento del eje HHA puede demorar hasta un año después de suspenderse un tratamiento prolongado; incluso en algunos pacientes, la recuperación total de la función puede no alcanzarse nunca. Examen oftalmológico periódico (en tratamientos de más de seis semanas, para descartar la presencia de glaucoma, aumento de la presión intraocular, cataratas o infecciones oculares). Detección de sangre en las heces (para descartar sangrado digestivo asintomático). Ionograma (junto con el monitoreo clínico, permite establecer si es necesario restringir la ingesta de sodio, o agregar potasio).

Interacciones.

Nota: todos los inductores de enzimas hepáticas pueden determinar un aumento de la metabolización de CORODEX y disminución de sus efectos. Se mencionan a continuación los fármacos con los cuales puede haber interacciones específicas. Alcohol, antiinflamatorios no esteroides, salicilatos: aumento del riesgo de úlcera o hemorragia gastrointestinal. La dexametasona puede disminuir el nivel plasmático de los salicilatos. Amfotericina B: riesgo de hipopotasemia. Aminoglutetimida: duplica la velocidad de metabolización de la dexametasona. Andrógenos y esteroides anabolizantes: aumento del riesgo de edema y de acné. Antiácidos: pueden disminuir la absorción por vía oral de CORODEX, sobre todo cuando se usan dosis pequeñas de éste. Anticoagulantes (cumarínicos, indandionas, heparina); estreptoquinasa; uroquinasa: riesgo aumentado de hemorragia digestiva. La acción anticoagulante de los cumarínicos e indandionas puede disminuir (o aumentar, en algunos pacientes) por el uso concomitante de dexametasona. Anticolinérgicos: riesgo incrementado de aumento en la presión intraocular. Antidepresivos: pueden exacerbar un cuadro de excitación inducido por corticoides. Antidiabéticos (orales o insulina): la dexametasona puede antagonizar su efecto hipoglucemiante (tenerlo también en cuenta al suspender la administración de CORODEX). Asparaginasa: la dexametasona puede incrementar algunos de sus efectos adversos (hiperglucemia, neuropatía, alteraciones de la eritropoyesis). Bloqueadores neuromusculares no despolarizantes: si la dexametasona provoca hipopotasemia, ésta puede potenciar el efecto de bloqueo neuromuscular. Digitálicos: riesgo aumentado de arritmia o intoxicación digitálica por hipopotasemia. Diuréticos: la dexametasona (cuando se utiliza en dosis altas) antagoniza sus efectos diuréticos, natriuréticos y -cuando los tienen- de ahorro de potasio. Igualmente, disminuye la eficacia de los suplementos de potasio. Estrógenos: incluyendo los contenidos en los anticonceptivos combinados: pueden potenciar los efectos de la dexametasona por alterar su metabolismo y su unión a proteínas plasmáticas. Hormonas tiroideas; antitiroideos: los cambios en el estado tiroideo por instalación o retirada de estos medicamentos, pueden alterar la velocidad de metabolización de CORODEX. Inhibidores de la anhidrasa carbónica: riesgo de hipopotasemia. Inmunosupresores: riesgo aumentado de infecciones o neoplasias presumiblemente asociadas a virus de Epstein-Barr. Isoniazida, mexiletina: la dexametasona disminuye el nivel plasmático de estos fármacos, por lo cual se requiere ajuste de dosis. Paracetamol: la dexametona incrementa el riesgo de daño hepático por formación de un metabolito hepatotóxico del paracetamol, especialmente cuando éste se utiliza a dosis altas o por tiempo prolongado. Sodio (contenido en alimentos o en medicamentos): riesgo incrementado de edema y de aumento de la presión arterial. Somatotrofina: sus efectos estimuladores del crecimiento pueden ser inhibidos por la dexametasona en uso prolongado, a dosis diarias mayores de 375mcg por metro cuadrado de superficie corporal.

Conservación.

Conservar en lugar fresco y seco.

Presentación.

CORODEX Comprimidos: estuche conteniendo 30 comprimidos. CORODEX 8 comprimidos: estuche conteniendo 10 comprimidos. CORODEX 20 Comprimidos: estuche conteniendo 10 comprimidos. CORODEX Inyectable: estuche conteniendo 5 ampollas de 1ml. CORODEX Gotas: frasco conteniendo 30ml de solución.

Nota.

En caso de intoxicación llamar al CIAT 1722.

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